Tarragona, una joya que te estás perdiendo

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Viajar por España es un plan que nunca falla. Aunque seamos un país pequeño en comparación con otros gigantes de Europa o del mundo, la diferencia que hay entre un extremo y otro casi parece que hayas salido de España en muy pocas horas. Y es que esta es una de las ventajas que tiene viajar por el país: lo poco que se tarda y lo innecesario que es coger un avión, para muchos el gran inconveniente de viajar. Tirar de vehículo propio ya supone un ahorro bastante importante, y quitarte las molestias del idioma o de cambiar de idioma o incluso de horario son otros pluses que no se pueden despreciar.

Hoy es turno de centrarse en un rincón que suele quedar eclipsado por una de las ciudades más importantes de la península. Tarragona, la parte más al sur de Cataluña, suele quedar relegado a un segundo plano a la hora de viajar, optando casi mejor por visitar Barcelona antes que esta capital de provincia. Además, Tarragona, para bien o para mal, se ha ganado el sobre nombre de la playa de los ingleses, con Salou y Cambrils como los dos destinos preferidos para los jóvenes de las islas británicas. Aun así, Tarragona es mucho más que una playa o una ciudad cercana a Barcelona, y cuenta con multitud de actividades turísticas para aquellos que quieran disfrutar unos cuantos días de este rincón del país.


Tarragona, una conexión con el Imperio Romano

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Segovia no es el único lugar que puede presumir de acueducto / PIXABAY

¿Quién quiere viajar a Italia pudiendo visitar Tarragona? La romanización que hizo el antiguo Imperio Romano ayudó a que la península ibérica tuviera uno de los periodos más prósperos hace milenios, y todavía hoy se pueden visitar los vestigios de aquella época. Tarragona fue una de las zonas más importantes y con más presencia romana, no en vano fue la capital de la provincia romana de la Hispania Citerior o Hispania Tarraconensis. Una de las propuestas más habituales cuando se menciona una escapada de fin de semana o de un puente de varios días a Tarragona es hacer una visitar por todas esas ruinas romanas que siguen aún en un gran nivel de conservación.

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Las ruinas romanas de la ciudad se pueden visitar sin problema / PIXABAY

La ciudad obtuvo el certificado de Patrimonio Mundial de la UNESCO el 30 de noviembre del año 2.000, y desde entonces no ha hecho más que explotar el rico pasado cultural con el que cuenta. Lo primero que hay que hacer para empezar con la visita a la Tarragona romana es acudir a ver la maqueta de Tarraco, en el Museo de Historia de Tarragona, donde se puede observar cómo era la ciudad en el siglo II d.C., el momento de mayor apogeo. Tras ello, un paseo por las murallas, el templo, el foro provincial, el circo, el anfiteatro, el teatro y la necrópolis, todo dentro del casco antiguo de la ciudad y accesible sin necesidad de coger transporte.

Tras ello, desplazarse a las afueras para echar un vistazo al acueducto, de 217 metros de longitud y 26 metros de altura máxima, suele ser uno de los mejores planes para cerrar el día. Tampoco hay que obviar la Torre de los Escipiones, un monumento sepulcral situado a los pies de la antigua vía Augusta que, aunque no se muestre con la majestuosidad que tuvo que tener antaño, sí que es interesante parar a descubrir en el camino.


Mucho más que ruinas romanas

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Descubre todo lo que Tarragona puede ofrecerte / WIKIMEDIA

Tarragona no solo son ruinas romanas, y su capital puede servir de punto de referencia para movernos por otros lugares y seguir disfrutando. Uno de sus puntos fuertes son los parajes naturales, perfectos si buscas hacer alguna ruta de senderismo tranquila. Si acompaña el tiempo, no debes perderte la oportunidad de ir al Parque Natural de la Sierra de Montsant, el Parque Natural del Pots o el Parque Natural del Delta del Ebro, este último una verdadera sorpresa que no te esperas encontrar. Casi en la frontera con Aragón, Toll del Vidre es otro de los grandes secretos que esconde Tarragona, pudiendo ser una excursión magnífica para las épocas de primavera y otoño.

Respecto a pueblos interesantes que merecen una visita, el primero de la lista y que no puede faltar es el de Miravet. Con un emplazamiento envidiable, este pueblo construido en los riscos a la orilla del río Ebro cuenta con el castillo de Miravet, una de las construcciones medievales más imponentes que podemos encontrar en la zona. Si te apasionan este tipo de edificios, entonces también deberías apuntar en tu lista el antiguo monasterio de San Miguel de Escornalbou, situado en la localidad de Riudecañas. Toda la zona de Muntanyes de Prades también esconde pequeños pueblos que sobreviven entre las montañas, perfectos para hacer una ruta en coche o moto o incluso como punto de partida para otras rutas de senderismo.

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