La Venecia más escondida y sorprendente

Venecia, Italia./Fuente: Tom Podmore en Unsplash

Venecia, Italia./Fuente: Tom Podmore en Unsplash

Las 118 islas que la componen, comunicadas entre sí por 455 puentes y canales, animan a una ruta en vaporetto por la ciudad del noreste de Italia. En Venecia ocurre como en muchas casas: hay espacios para ver y enseñar, donde se recibe a la visitas, y lugares reservados para vivir.

Para ver y enseñar está su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, el Puente de Rialto, la Plaza San Marcos, o la Salute. También las famosas islas: Murano, Burano y Torcello.

Para vivir, el barrio de Cannaregio al norte de la ciudad. Un íntimo distrito situado encima del Gran Canal donde los venecianos se orean, pasean, hacen sus compras…, y los pocos turistas que se asoman solo lo hacen para visitar Il Ghetto o Barrio Judío, que se ubica aquí; y ya de paso visitar, sus sinagogas -o scoles venecianas-, el Museo Judío y el Memorial del Holocausto.

Barrio de Cannaregio, Venecia./Fuente: Pietro Rampazzo en Unsplash
Barrio de Cannaregio, Venecia./Fuente: Pietro Rampazzo en Unsplash

¿En esta zona hay poco que ver? No, al contrario. Hay muchos monumentos, y muy curiosos. Uno de ellos es el Campo de los Moros (Campo dei Mori); una de las plazas más reconocidas de Venecia donde verás estatuas esculpidas con los mercaderes árabes que durante el siglo XVIII rondaban la zona vendiendo especias.

Entre ellas destaca la de figura de Antonio Rioba, un personaje muy crítico con la República de Venecia que destaca por su nariz de hierro negra, frente al esto del cuerpo. ¿Qué paso? Los turistas y habitantes de Venecia tocaban la nariz original porque se creía que traía suerte, finalmente la perdió y se sustituyó por la de metal en color negro.

A día de hoy es la más famosa de la plaza por esta peculiaridad. Por la zona también encontrarás la Iglesia Santa María dell’Orto donde, de forma gratuita, podrás ver obras como obras como La adoración del vellocino de oro o La presentación de la Virgen en el Templo.

Lugares curiosos con mucha historia

Entrada a la librería Acqua Alta./Fuente: Michele Purin en Unsplash
Entrada a la librería Acqua Alta./Fuente: Michele Purin en Unsplash

En busca de esta secreta belleza hay que acercarse al Rialto Carampane. Uno de los barrios rojos, para ver uno de los puentes con más secretos de la ciudad. Se trata del Ponte delle Tette (Puente de las Tetas).

Cuenta la tradición que las prostitutas de la zona se colocaban en la parte alta del puente y mostraban sus pechos a los gondoleros que pasaban por debajo. Además, en este barrio era obligatorio colocar una luz roja en la puerta de los burdeles para dirigir a los clientes.

A un kilómetro del misterioso puente, se alza la librería Acqua Alta, que se inunda cuando sube el nivel del agua dando lugar a una librería flotante. Durante ciertos meses de otoño o invierno tienen lugar las subidas de agua en Venecia.

Cuando esto ocurre, se cubren de agua tanto casas como negocios. Por eso, Luigi, dueño de la librería, para evitar que se mojen coloca con mimo todos los libros sobre góndolas, sillas, mesas o bañeras.

La siguiente parada es la Terraza Settimo Cielo (Séptimo Cielo)en el Hotel Bauers. Es uno de los lugares más altos de Venecia con una vistas panorámicas mágicas, el centro de la ciudad, frente a la iglesia della Salute.

¿Buscas tranquilidad?

Aunque parezca imposible, hay una zona donde el turismo todavía no se ha hecho notar en exceso. Se trata de Giardini ex Reali, o lo que es lo mismo: Los Jardines Reales. Es la mejor opción para relajarse y observar la mayor zona verde de Venecia. Además, a pocos metros de la puerta de los jardines hay puestos de comida y bebida a precios bajos.

Después, cuando hayas cogido las fuerzas suficientes para continuar descubriendo la ciudad, continúa hacia la Plaza de San Marcos, basílica y el campanario. Localizaciones, por supuesto, mucho más abarrotadas.

Demasiados turista en Venencia. Nuevas medidas de control.

Un paseo en barca por Venecia./Fuente: Pixabay
Un paseo en barca por Venecia./Fuente: Pixabay

Un dato curioso: La ciudad de los canales recibe al año más de 30 millones de turistas. Es por eso que, transitar por sus calles es tarea imposible en épocas de alta demanda. Para limitar el turismo el alcalde de la ciudad, Luigi Brugnaro, ha aprobado la medida de imponer una tasa o “ticket de entrada” que podría oscilar entre los 3 y 10 euros dependiendo de la época del año.

El objetivo de esta medida no es otro que tratar de proteger, en la medida de lo posible, el patrimonio de la ciudad de Italia. Esta medida se suma a puesta en marcha de cinco tornos, en los únicos puntos terrestres que existen, que se cierran cuando se llega a un número determinado de personas.

Y si después de leer este artículo te han entrado ganas de viajar a Venecia, debes saber que la mejor época del año va desde las últimas semanas de agosto y el mes de septiembre. Y, por supuesto, la primavera. Gozarás de un clima agradable sin lluvias ni viento.

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