Los 8 infiernos de Beppu

Infiernos de Beppu

Infiernos de Beppu

¿Pensando en viajar a Japón? Seguro que ya tienes marcado en tu ruta el monte Fuji, una visita por Tokio o incluso degustar los increíbles platos de Osaka, pero el país del sol naciente guarda muchos secretos escondidos que no suelen aparecer mucho en los viajes habituales de la gente. Visitar los parques temáticos es una buena opción, pero en esta ocasión vamos a explorar algo mucho más japonés y que a poca gente se le pasa por la cabeza. ¿Has oído hablar de los ocho infiernos de Beppu?

Beppu es una ciudad costera situada en la isla de Kyūshū, con más de 120.000 habitantes. Está dentro de la prefectura de Ōita, una no tan conocida pero que merece la pena echar un vistazo si se quiere descubrir una Japón diferente. Ōita ha conseguido hacerse un hueco entre el turismo japonés por sus abundantes manantiales de aguas termales, siendo el destino turístico japonés preferido cuando se trata de tomar un baño. Y, entre todos los lugares que se pueden visitar, Beppu es el que se ha ganado la fama de ser el mejor y más recomendado.

A grandes rasgos, viajar a Beppu se podría asemejar con ir al paraíso de los balnearios. Olvídate del estrés, de la muchedumbre típica de las ciudades y relájate al máximo para disfrutar. La mejor forma de llegar a Beppu es mediante tren, partiendo desde la propia capital de la prefectura. Nada más salir de la estación se encuentra, en medio de la plaza, un pequeño manantial de aguas termales en el que poder meter las manos. ¡Una verdadera pasada!


¿Por qué se llaman infiernos de Beppu?

Infiernos de Beppu
El agua está tan caliente que no te puedes bañar / WIKIMEDIA

Los infiernos de Beppu es un parque temático de aguas termales que se encuentra a unos 40 minutos del centro de la ciudad en autobús. Olvídate del bañador, pues lo que vas a ver aquí son unos jardines que se han construido alrededor de los manantiales pero que realmente son una experiencia muy relajante. El precio por visitar todos infiernos es de 2.100 yenes, poco más de 15 euros, mientras que la entrada individual sería de 400 yenes. ¿Visto uno vistos todos? En este caso, el famoso refrán del viajero no se aplica, porque cada uno de ellos es totalmente diferente. Es cierto que tienen el mismo hilo conductor, que son las aguas termales, pero es realmente increíble cada uno de ellos y merece la pena echar un par de horas en esto.

En el punto de información, donde se compran las entradas, podemos coger un plano de la zona, así como información importante y curiosidades de cada uno de ellos. El horario del lugar es de 8:00 a 17:00, y cada vez que visitemos un lugar nos sellarán el mapa a modo de pasaporte.


Los infernos de Beppu

Umi Jigoku – Conocido como el “Mar del Infierno”, este es el más grande de todos, con un lago a la entrada donde se pueden ver nenúfares y victorias amazónicas capaces de soportar el peso de un niño pequeño. Su nombre proviene del origen del mismo, pues se formó tras la explosión del volcán Tsurumidake hace 1.200 años.

Oniishibozu Jigoku – La traducción es “Inferno del monje de cabeza afeitado”, algo que se entiende a la perfección cuando vemos las pozas de barro donde las burbujas del agua forman una curiosa imagen sobre la superficie.

Infiernos de Beppu
El agua es el protagonista en todo momento / WIKIMEDIA

Yama Jigoku – Su nombre significa “Infierno de la Montaña”, ya que se encuentra en la ladera de una montaña. El vapor que sale de las fumarolas asciende por la ladera, tapando la verde vegetación que ha crecido. En este infierno hay, además, un pequeño zoo.

Oniyama Jigoku – Este jigoku es, junto al Yama, uno de los que menos gustan, pues se trata de un zoo de cocodrilos. En la entrada podemos ver un ejemplar disecado e información sobre ellos, pero lo más increíble es la cantidad que hay dentro de las paredes del recinto.

Shiraike Jigoku – Con un color más típico del agua caliente, este infierno se traduce como “Estanque del Infierno Blanco”. Es un pequeño lago de color azul lechoso del que emanan los vapores, donde hay una alta concentración de cloruro de sodio, ácido silícico y bicarbonato de calcio.

Kamado Jigoku – El estilo japonés de mezclan todo con dibujos sale a relucir aquí, pues lo principal de este sitio, cuya traducción sería “Infierno Olla” es una pequeña escultura con un demonio que vigila el vapor.

Infiernos de Beppu
El estilo japonés no se pierde ni en el infierno / WIKIMEDIA

Chinoike Jigoku – El “Estanque del Infierno de la Sangre” es el manantial de este tipo más antiguo de Japón, con el agua en un color rojo que llama mucho la atención. El agua se encuentra a 78 grados, siendo la de menor temperatura, pero es algo lógico por el gran tamaño del lago y estar completamente al aire libre.

Tatsumaki Jigoku – Quizás pueda parecer el menos espectacular de todos, pero es realmente curioso. Su nombre es “Chorro del Infierno” y se trata de un pequeño géiser del que el agua sale cada 30 minutos. Esto se debe a que, cuando el agua debajo alcanza los 150 grados, sale a presión en una pequeña cueva que han creado.

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