Dejad a Venecia en paz

Venecia se hunde

Imagen de Alois Wonaschütz en Pixabay

Calles atestadas de turismo, estafas gastronómicas, pérdida de esencia, suciedad y un inevitable camino al hundimiento, literal y metafórico. Así es la Venecia de hoy en día. Nos apena mucho hablar así de la bella Venecia, pero Venecia se hunde, y por su propia salvación, nos parece de obligado cumplimiento hacer este artículo.

Venecia es absolutamente única

Probablemente podremos contar con los dedos de una mano el número de viajeros que no ha sentido la necesidad de conocer la fascinante Venecia. Su centro histórico, o mejor dicho, la zona que todo turista visita en Venecia, (cuyo mapa tiene esa característica forma de pez) es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Son infinitas las cualidades que hacen especial a Venecia, sus 118 islas unidas por 455 puentes, sus románticos canales que han originado una de las redes de transporte más especiales de la tierra, su rica historia consecuencia de su estratégica ubicación geográfica, o su vasta cultura resultante de uno de los patrimonios artísticos más imponentes de la humanidad. La Plaza de San Marcos, El Puente de los Suspiros, El Palacio Ducal, El Puente Rialto, y hasta una simple góndola, muchos son los iconos que ha dado esta ciudad. Teniendo en cuenta su tamaño, probablemente sea la ciudad más rica en iconografía.

Si esto no es motivo suficiente para visitar Venecia, añadimos otro a este listado, probablemente uno de los más importantes: el sentimiento que despierta en cualquier visitante, ese primer avistamiento de la ciudad en el primer trayecto por el Gran Canal. No se puede describir, esa primera visión de Venecia queda grabada en nuestra retina, y es absolutamente única. No se puede comparar a la de ningún otro destino. Lo que nos lleva al origen de este artículo.

El turismo que arrasa con todo

Venecia se ha convertido en un parque temático muy caro y que se dirige inevitablemente a su propia destrucción. Como hemos comentado otras veces, Venecia recibe cada año 30 millones de turistas. Teniendo en cuenta el tamaño de su centro histórico, que es donde realmente se concentran estos visitantes, y su estructura de estrechísimas calles, pasear por Venecia puede convertirse en un auténtico infierno. Ese volumen de turistas desencadena además un sinfín de destrozos, ruido, suciedad y ha provocado también en los últimos años un aumento de robos que hacen que la ciudad sea mucho menos segura.


Imagen de Kirk Fisher en Pixabay

Tengamos en cuenta que Venecia es, aparte, puerto de atraque obligatorio de casi todos los cruceros que centran su ruta en el Mediterráneo, lo que además de aluviones en masa de visitantes, da en muchos momentos una vista de Venecia penosa. Pues si bien los grandes cruceros tienen prohibido atracar en San Marcos, es facil verles en infinitos puntos de la ciudad, navegando a sus anchas, y tapando así los históricos edificios y palacetes del Veneto.

Los habitantes huyen de Venecia

Los habitantes de Venecia, ante el insufrible ruido de trolleis por sus rudimentarias calles, el sinfín de turistas haciendo fotos a todo, y el panorama general, han emprendido el vuelo huyendo de esta ciudad. Cada vez menos venecianos quieren vivir allí, especialmente en su centro histórico. Quedan menos de 54.000 habitantes de los casi 175.000 que había en 1951. Y por tanto esto lleva a contar con menos negocios clásicos como son ferreterías, peluquerías, obradores, y abrir por contra, más tiendas de souvenirs o negocios de hostelería. Dichas tiendas de souvenirs llevan a otro estado más triste, la falta de autenticidad de su artesanía. Las famosas máscaras de Venecia, son ahora imitaciones que importan los muchos vendedores chinos que cuentan con negocios en la ciudad.

Y los negocios de hostelería, cobran precios disparatados por pizzas de mala calidad y cafés, estafando a los turistas que se dejan miles de euros en comida y bebida barata, sin saberlo muchos de ellos. El panorama es penoso, una ciudad sin un ápice de artesanía ni autenticidad y que solo vive de estafar al turista.


Imagen de Ionas Nicolae en Pixabay

Recientemente se ha aprobado una tasa para limitar la entrada al turismo. Una tasa que no supera los 10€ cuando el turista de Venecia está pagando más de eso por un simple café. La medida es absurda e indignante.

Venecia se hunde

Venecia se hunde 2 milímetros al año, algo que aunque pueda parecernos poco, supone mucho, y se une a las consecuencias del cambio climático, entorno a las que muchas organizaciones ecologistas han pronosticado el hundimiento de Venecia en 60 años.

Quedan por tanto, si la predicción es correcta, 60 años para acabar de destrozar una de las más bellas ciudades del mundo. Desde Last Call pedimos medidas para frenar el turismo a Venecia, en especial el turismo malo, todos sabemos cuál es. Y aunque seamos una página de viajes, pedimos también a nuestros lectores que escojan antes que Venecia otros destinos. Dejemos a Venecia tranquila unos años, ayudémosla a recuperarse de sus heridas, no merece esta agonía.


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